Al pensar lo que les compartiría esta semana, recordé un artículo que leí en la revista Mente Sana sobre como aprender a decir que NO. Este es un tema en nuestras vidas que es difícil de afrontar ya que tendemos a hacer un gran numero de cosas ya sea por compromiso o por quedar bien con las personas, negándonos la libertad de elegir lo que realmente deseamos que forme parte de nuestra vida.
En este artículo Mireia nos comparte 6 consejos a considerar para aprender a decir que NO a las cosas y personas en nuestra vida que realmente no deseamos y eso nos permitirá ser más auténticas en nuestras relaciones y mas libres para enfocarnos en lo que realmente si deseamos.
Espero disfruten y les ayuden estos consejos como a mi me sirvieron!
Eliges lo que necesitas y deseas o buscas complacer a los demás? Sal de ese círculo!
1. Conecta con lo que sientes y quieres
El contacto con nosotros mismos nos permite percibir lo que necesitamos y deseamos y a la vez detectar aquello que nos daña y no nos sienta bien. Sentir las sensaciones corporales y las emociones nos puede llevar a conseguir el bienestar. Ese contacto es nuestra guía para saber cuando tenemos que decir “basta” a una situación o a una relación. Es el paso previo a saber decir que no. En terapia Gestalt creemos que de ese mismo darnos cuenta se desprenderá la energía necesaria para emprender la acción que resuelva la situación que nos daña.
2. Revisa tus creencias y valores
Del mismo mode que cuando descubro que algo no me gusta o me daña obtengo la energía para pasar a la acción, también puedo reprimirla. Si creo que no tengo derecho a expresarla, la bloquearé. Por eso, para aprender a decir que no, primero tengo que revisar cuales son mis creencias sobre mi mismo. Soy un ser único que tiene derecho a mostrarse como es? Puedo decir lo que pienso independientemente de lo que piensen los demás? O al contrario, creo que lo que yo quiero no vale la pena y mejor me callo. En última instancia, solo nosotros nos podemos dar el valor para decir lo que necesitamos, mas allá de lo que los demás piensen o digan.
3. Atrévete a no quedar siempre bien
Las normas sociales nos ayudan a sentirnos seguros, pero muchas veces, mas allá de su función, nos atrapan y no nos permiten ser transparentes. Decir que no cuando todo el mundo está de acuerdo puede resultar embarazoso. A las mujeres se nos educa para tener en cuenta al otro antes que a nosotras mismas, por eso nos cuesta más enfrentar opiniones. Traspasar los convencionalismos limitadores y asumir una cierta carga de culpa nos puede venir muy bien para llegar a ser más libres.
4. El lado positivo de la agresividad
Los humanos pertenecemos al reino animal y compartimos con ellos cuatro emociones básicas: rabia, tristeza, miedo, alegría. Estas nos permiten adaptarnos al ambiente que cambia constantemente, todas nos son necesarias. La agresividad, más allá de sus connotaciones negativas, es la que nos permite pasar a la acción y cambiar las cosas. Reconocer que tenemos esta capacidad de acción y manejarnos con ella como una potencialidad, dentro de nuestro abanico de herramientas, es un paso necesario para aprender a decir que no.
5. Practica el no en cosas pequeñas
Si no estamos acostumbrados a decir “no”, nos será difícil las primeras veces pasar a la acción. Las cosas solo se aprenden practicándolas y haciéndolas. Empieza a practicar y di “no” a cosas que no sean muy importantes para ti, así podrás comprobar lo que ocurre: la mayoría de las veces no pasa nada y si pasa, uno puede explicar sus razones y argumentar con los demás los motivos por lo que ha dicho que no. En los talleres que realizo hacemos un ejercicio en el que las personas se ponen en dos filas cara a cara, una de ellas dice solamente “si” y la otra solo dice “no”. Puedes practicar para saber cómo te sientes y cuál es tu dificultad.
6. Di “no” para cambiar el mundo
Gracias a que nuestras antepasadas dijeron que “no”, nosotras podemos votar; gracias a que los negros de EE UU dijeron que “no”, ahora tienen igualdad de derechos. A veces, tenemos miedo al conflicto y a sus consecuencias. En estos casos nos puede ayudar a ver el “no” como un motor de cambio. Si me permito decir que no, también doy permiso al otro para que pueda expresar su disconformidad y se muestre autentico con lo que desea y le gusta. Decir “no” es el primer paso para tener una comunicación o relación basada en la autenticidad y el respeto mutuo. Este es el tipo de relación que deseas?
[Artículo extraído de la revista Mente Sana No.128. Autora del artículo Mireia Darder]