Alguna vez te ha pasado que cuando estas en la presencia de alguna persona sientes como si tu energía se drena, sintiéndote agotado o por el contrario en presencia de otras personas sientes como si te dieran un boost de energía sintiéndote energetizado, en paz y armonía. Que provoca esta diferencia de reacciones en nuestras interacciones?
A lo largo de las eras, desde que nuestra conciencia como humanidad cayó profundamente en la dualidad hemos olvidado como conectarnos con nuestra esencia, con nuestra divinidad, con nuestro poder interno y por lo tanto esto nos ha orillado a competir por la energía con las personas a nuestro alrededor.
En todas nuestras interacciones ya sean con personas, animales, plantas, objetos se lleva a cabo una transacción energética, un intercambio de energía, la cual es posible que no la veamos pero por lo general podemos sentirla.
En estas transacciones energéticas que ocurren numerosas veces en nuestro día a día entramos en competencia por la energía disponible con otras personas. Nos mantenemos ya sea absorbiendo energía de los demás o protegiéndonos de las personas que tratan de absorberla de nosotros. Esto nos lleva a tener interacciones desagradable entre nosotros creando conflictos y competencia innecesaria ya que la energía sutil existe en abundancia.
La podemos obtener conectándonos con el Universo y llenándonos de amor incondicional, ese estado de apreciación y unión que te enriquece a ti y a la persona, cosa, situación o experiencia con la que interactúas.
El amor del que estamos hablando no es un concepto intelectualizado, como el que muchas veces idealizamos como lo que se “debe” de sentir en una relación de pareja, tampoco es una moral imperativa como lo que se “debe” de sentir por la familia, ese te debo de amar por que eres de mi familia, como si fuera una imposición, el amor incondicional del que hablamos va mucho mas allá, es la emoción base que existe cuando te conectas a la energía disponible en el universo, la energía de la Divinidad, la cual es la base de nuestro ser y de nuestro poder interno.
Para entrar en un estado de amor por el mundo hay que dejar ir todos los patrones de comportamiento que hemos desarrollado para absorber la energía de los demás.
Estos patrones de comportamiento son los Patrones de Control Dramático. Existen cuatro patrones, dos están activamente demandando energía y dos están pasivamente creando condiciones para que la energía sea enviada hacia la persona que utiliza ese patron.
 Los patrones activos son:
– La intimidación la cual tiene la intención de controlar
– La interrogación la cual tiene la intención de atraer atención
Los patrones pasivos son:
– El distanciamiento el cual crea misterio tentando a los demás a enviar energía y la intención detrás es el buscar aprobación
– La victimización o “pobre de mi” creando una sensación de que si otros no proveen energía, algo horrible le pasara a la persona
Cada vez que nos enfrentamos a alguno de estos patrones de control dramático sentimos ese descenso en nuestra energía y nos activa una reacción de defensa preparándonos para combatir por esa energía que nos está siendo robada, participando así activamente en la creación de mas conflictos y dramas en nuestras vidas.
De la misma manera cada vez que nosotros recurrimos a estos patrones de control dramático, estamos robando la energía de los demás activando en ellos el defenderse creando así un circulo vicioso de interacciones inarmónicas.
Que hacer para romper este ciclo vicioso de interacciones conflictivas?
1. Primeramente es traer conciencia a nuestras interacciones. Es importante detectar cuando estamos recurriendo a la intimidación, interrogación, distanciamiento o victimización o cuando estamos entrando en contacto con alguna persona que utiliza estos patrones en nuestra compañía. Es de suma importancia darnos cuenta, ya que de otra manera seguimos cayendo en este ciclo de conflicto ya sea inconscientemente o premeditadamente. El darnos cuenta o traer conciencia es el primer paso para el cambio.
2. Una vez que hayamos detectado la presencia de algún patron de conflicto dramático en nuestra interacción:
  • Si somos nosotros los que estamos recurriendo a este patron de comportamiento es clave primeramente aceptarlo, aceptar internamente que estamos robando la energía de los demás, en segundo lugar disculparnos y no caer en culpabilidad y carga ya que todos estamos en el proceso de aprender y crecer y en tercer lugar detener el comportamiento.
  • Si nos encontramos en el lado receptivo de estos patrones de conflicto en nuestras interacciones es clave el no engancharnos en el ciclo y terminar cayendo en recurrir a los mismos patrones para defendernos, robando así la energía de los demás.

3. Ya que hayamos detenido el patron de comportamiento dramático lo siguiente es recordar que la energía por la que tanto luchamos, esa atención, esa aprobación, esa aceptación que tanto buscamos en los demás la podemos encontrar en nuestro interior. Es nuestra tarea y misión el proporcionarnos a nosotras mismas esa atención, aprobación y aceptación que tanto buscamos en las otras personas y llenarnos de amor incondicional. En el momento en que hacemos esto, aprendemos a conectar con nuestra esencia, con nuestra divinidad, con nuestro poder interior y con la vasta fuente de energía sutil del Universo que está disponible para todos.

Cuando logramos hacer esto ya no es necesario recurrir a los patrones de control dramático ya que tenemos acceso a la vasta fuente de energía sin necesidad de competir por ella y cuando nos enfrentamos a estos comportamientos en nuestras interacciones nos es posible desde nuestro centro y conexión con la divinidad emanar amor incondicional hacia el mundo a nuestro alrededor.

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