Mensaje del Alma de la semana: Valentía de expresarnos desde el corazón

Estas ultimas semanas han estado llenas de lecciones para mi. La semana pasada decidimos mi mamá y yo participar en un programa de 40 días para transformar el miedo en amor. Junto con este programa llegó a nosotras un libro llamado El Amor Hace de Bob Goff. Cada mañana leemos la reflexion del día del programa y leemos una historia del libro de Bob. Estas historias son realmente inspiradoras, son el tipo de historias que te invitan a ver la vida desde los ojos del Amor y que sin darte cuenta llenan algo dentro de ti y comienzas a no solamente ver la vida desde el Amor, sino que comienzas a vivirlo! Como dice Bob: El Amor Hace. El Amor es acción, es participar!!
Y lo que pasa es que cuando se trata de Amar muchas veces nos la complicamos por que comenzamos a mezclar un montón de cosas como las expectativas, la necesidad de ser aceptados, el que dirán, las cargas emocionales del pasado, y el juicio y vamos haciendo barreras y obstáculos que impiden que ese Amor fluya sin impedimentos.
Esta semana me enteré de una situación muy difícil que unos familiares están viviendo de conflictos fuertes entre ellos. Esta situación me hizo reflexionar sobre muchísimas cosas pero sobre todo de la capacidad de ver mas allá de las situaciones y ver lo que hay dentro de los corazones de las personas!
Esto es algo que vamos perdiendo con mucha facilidad mientras vamos avanzando en la vida, lo cual me parece bastante irónico. Cuando somos niños podemos ver con facilidad lo que realmente importa, podemos ver mas allá de lo que aparentemente sucede y vemos los corazones de las personas a nuestro alrededor! Vemos la vida simple, sin tanta complicación. Si te pones a observar a niños pequeños si uno de ellos comienza a llorar el otro le acerca su juguete para que deje de llorar! Simple! No se cuestiona si al compartir sus juguetes él se quedará sin juguete, o no se queda pensando si el otro niño espera algo de él, o qué pensará de él, o si en el pasado el otro niño no le prestó su juguete! El solo actúa desde el amor!
Pero mientras vamos creciendo, nuestra mente comienza a ganar la batalla, vamos aprendiendo sobre expectativas, “lo que se supone que deberíamos de hacer” o “como se supone que deberíamos de comportarnos”, vamos aprendiendo a moldear nuestras actitudes y reacciones para ser aceptados, nos vamos llenando de juicios y vamos acumulando cargas emocionales y con todo esto vamos haciendo una maraña interna que nos impide ver los corazones de las otras personas ya que ni siquiera podemos ver claramente nuestro propio corazón!
Especialmente cuando sentimos dolor emocional, ese dolor nos atrapa y la mayoría de las veces somos incapaces de ver mas allá de ese dolor. El dolor va alimentando nuestros pensamientos, nuestras actitudes y nuestras reacciones sin hacernos conscientes y muchas veces nace el deseo de imponer dolor en la persona o situación que detectamos que está provocando dolor en nosotros.
En estas situaciones es muy difícil ver cual es nuestra contribución ante la situación. Vemos con facilidad lo que la otra persona o personas han hecho para llegar al punto en donde nos encontramos, sin embargo toma mucha valentía salir de nuestra interpretación de las cosas y ver la situación desde los zapatos de la otra persona, o inclusive ver la situación desde los zapatos de alguien que solo observa desde afuera lo que está pasando.
El dolor y el orgullo muchas veces nos hace sentir que estamos en nuestro derecho de reaccionar como lo estamos haciendo, son los cómplices que nos hacen creer que está bien infligir dolor en la otra persona. Sin embargo, infligir dolor sobre otra persona no nos llevará a ser felices o a tener paz, puede que nos lleve a descargar ese enojo interno, puede que nos lleve a creer que ganamos, puede que nos lleve a creer que nos estamos defendiendo o que nos estamos protegiendo, sin embargo el infligir dolor sobre otra persona no nos llevará al amor, o a la felicidad o a la paz que realmente buscamos y anhelamos, ya que cuando le hacemos daño a alguien mas nos estamos dañando a nosotros mismos.
Estos patrones de conflicto en nuestras interacciones se ven a muchas escalas, desde conflictos pequeños en nuestro día a día a conflictos tan grandes que cambian nuestras vidas. Y en todas y cada una de ellas se necesita de la misma valentía para salir de las redes del dolor y ver el corazón de la otra persona.
De hecho el año pasado para mi fué el año de enfrentarme a muchas lecciones en lo que a esto se refiere. Fue un año en el que me enfrenté a hacerme mas consciente de lo que estaba contribuyendo en mis relaciones y de sanar algunas otras que estaban pendientes.
Una de ellas fue el sanar internamente mi relación con una persona que formó parte de mi vida hace muchos años. Al contactarme esta persona, me di la oportunidad de escribirle una carta para cerrar ese ciclo. Sabía que lo que el corazón de la otra persona necesitaba era saber como estaba mi corazón para poder cerrar ese ciclo en nuestras vidas.
Así que mi intención era escribirle que había hecho paz con el pasado y que lo que habíamos vivido fue algo en lo que ambos tuvimos nuestra contribución por lo que no había culpas, solo aprendizajes y que le deseaba de todo corazón lo mejor en su vida.
Sin embargo, a pesar de que al paso de los años he trabajado en sanar todo lo que sucedió en nuestra relación, al escribir la carta me di cuenta que todavía estaba viendo a esta persona desde los ojos del dolor.
Al ir redactando la carta todavía salía la necesidad de culpar o de hacerle ver de la formas en que me había herido, de recriminarle lo que hizo y dejó de hacer, lo cual fue una sorpresa para mi. Así que escribí varias cartas para sacar toda esa carga emocional que todavía había en mi. Como a la tercera carta fui capaz de realmente ver a la persona a través de los ojos del Amor y no desde el dolor. Y esa fue la carta que envié.
Pude decidir haber enviado la primera carta que escribí, sin embargo sabia que eso solo iba a mantener una herida del pasado abierta, y la verdad es que lo que ambos de nuestros corazones estaban necesitando era sentir paz.
De la misma manera en cualquier conflicto en nuestras relaciones, ya sean conflictos pequeños y pasajeros o conflictos profundos, lo que los corazones de los involucrados realmente desean es tener paz y amor!
Se requiere de valentía, conciencia, voluntad, humildad y perdón para salir del dolor, de las cargas emocionales, de las expectativas y del juicio y realmente expresarnos con Amor ante las situaciones.
Nuestras palabras, nuestras acciones, nuestras actitudes y nuestras reacciones tienen mucho poder y podemos elegir utilizarlas para aplastar los corazones de las otras personas o para elevarlos!
El reto de esta semana es hacernos conscientes de como estamos utilizando nuestra energía en nuestras relaciones. Estamos utilizando nuestras palabras, acciones, actitudes y reacciones para iluminar la vida de los demás o nos estamos dejando llevar por el dolor?
Todo cambio grande o pequeño comienza con tener la voluntad y la humildad de observarnos a nosotras mismas y hacernos conscientes de nuestras contribuciones, de hacernos conscientes y reconocer en que partes de nosotras el dolor y el miedo le han ganado al Amor.
Te dejo con unas palabras para que guíen tu camino y corazón en esta semana:
“Elijan la luz en sus palabras, en la dirección de sus miradas, en sus acciones y en la escucha, sean luz. Sean luceros en la vida de los demás: “Iluminen” – Maestro Sanat Kumara

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